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Buenos Aires como destino de interés urbano y cultural

La creciente llegada de turistas a Buenos Aires como destino de interés urbano y cultural ha renovado la oferta para conocer el patrimonio cultural porteño. Esta tendencia, asociada en un principio a la puesta en valor de edificios, barrios históricos, así como al desarrollo de mega eventos culturales, ha dado lugar originales propuestas, generadas tanto desde del ámbito público como el privado. A los nuevos circuitos, se suma desde hace unos años el desarrollo de las nuevas tecnologías, que aportan herramientas como los mp3 –con archivos digitales para escuchar in situ– o la web 2.0, con blogs que proponen la configuración de "mapas personales" de la ciudad.
Si bien pensados inicialmente para el turista, estos mismos recursos y circuitos han sido paulatinamente incorporados por los porteños, para "despavilar" la mirada automatizada de la ciudad. Acostumbrados a ver lo que siempre estuvo allí, muchas veces olvidamos el valor (estético, histórico, y emocional) de un paisaje urbano, nunca del todo conocido o explorado.
Profesionales de diferentes áreas relacionados con el turismo cultural charlaron con BUE para analizar este fenómeno, a todas luces, en ciernes.


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Entrevista 1: Carmen María Ramos de Balcarce. Cátedra Unesco
"Hay que trabajar en el diseño de nuevos circuitos, que revaloricen un patrimonio valioso pero olvidado"



¿En qué se reconocen y diferencian el turismo cultural y el turismo patrimonial?
El turismo cultural expresa el conjunto de relaciones entre el turismo y las diferentes formas de expresión cultural, desde visitar un museo, un sitio o un monumento, asistir a un espectáculo de música o de teatro, apreciar un paisaje, participar de fiestas tradicionales, valorar diversas expresiones artesanales. El campo de estudio incluye el análisis del impacto del turismo sobre las poblaciones locales, de la capacidad de carga de los sitios, y otros. El turismo de patrimonio se interesa más especialmente por las condiciones de protección, puesta en valor y gestión de las diferentes formas de patrimonio, tangible o intangible desde una perspectiva de desarrollo turístico sostenible.

¿Está el turismo cultural enfocado y promovido preferentemente para el visitante extranjero o también se propone llegar al turista interno, e incluso al habitante de la ciudad de origen?
Tiene distintas llegadas y todas son valiosas. Pero para atraer al visitante extranjero la comunidad debe tener qué mostrar y creer en que lo que ofrece es único, valioso o interesante. Turismo patrimonial es el que da primacía al patrimonio y éste puede estar en cualquier lado. El objeto es el patrimonio y el turismo debe ser un medio para protegerlo y difundirlo.

¿Cuál es su diagnóstico del turismo cultural hoy en Buenos Aires?
Buenos Aires es una ciudad especial para el turismo cultural por la variedad y calidad de expresiones culturales que existen. Sólo por mencionar aquellas actividades que ya forman parte de un calendario establecido, podemos pensar en lo que significan ArteBA, La Semana del Arte, Buenos Aires Photo en el posicionamiento de la ciudad frente al turismo. Esto, descontando la calidad de museos como el Malba, o el Museo Nacional de Bellas Artes, el más importante en su tipo de América del Sur. Hay, sin embargo, un trabajo muy importante por hacer, no sólo en el mejoramiento de la oferta cultural existente, sino en el diseño de nuevos circuitos, que revaloricen un patrimonio valioso pero olvidado, o descuidado.
La Boca, uno de los destinos turísticos emblemáticos de la Ciudad, tiene que poner en marcha sin demora un plan de ordenamiento en lo que hace al tránsito, por ejemplo, porque ningún turista se siente bien paseando entre el humo negro y el ruido de inmensos camiones que circulan a la vera del Riachuelo, o de lindísimos edificios protegidos arrasados por la presión inmobiliaria de la zona, o mal mantenidos, o abandonados a su suerte, como es el caso de la Barraca Peña.
Se habla de una política de valorización del Sur de la Ciudad, pero los hechos borran lo proclamado. Se piensa en el diseño de nuevos circuitos para descomprimir San Telmo, por ejemplo. Sin embargo edificios como la casa de Josefa Ezcurra y los Altos de Elorriaga, en el llamado eje Alsina-Defensa, llevan décadas de abandono. Lo que debería ser "el" proyecto histórico-cultural de los porteños de cara al cercano Bicentenario se desaprovecha triste e injustificadamente por trabas burocráticas y la desidia de los funcionarios responsables de que esas casas no se pierdan y alcancen su anhelado destino de museo. En tanto, allí languidecen, agrandando la ya larga lista de frustraciones argentinas.

¿Qué otros destinos podrían desarrollarse a futuro?
Diría que la ciudad toda es un destino espectacular para el turismo cultural por sus monumentos al aire libre, oferta de museos, espectáculos gratuitos, cartelera teatral única en el mundo, arte callejero, plazas y jardines, arquitectura de sus edificios, barrios emblemáticos, por mencionar sólo algunos ejemplos. Pero creo que hay mucho que trabajar entre las distintas áreas de gobierno para mejorar la limpieza, la seguridad, el ordenamiento del tránsito, el ocupamiento ilegal del espacio público, así como para frenar las demoliciones de edificios de valor patrimonial, todos requisitos sine qua non para que Buenos Aires puede ser realmente una capital sudamericana del turismo cultural.

¿Qué porcentaje del mercado ocupa hoy en la Argentina el turismo cultural?
Se sabe que cada vez más los viajeros se trasladan por una motivación cultural, incluso aquellos de negocios o los llamados de sol y playa buscan complementar sus estadías con alguna actividad puramente cultural. Los operadores saben que la oferta cultural es un buen argumento de venta, que a la hora de tomar decisiones, hace la diferencia.


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Entrevista 2: Lucas Rentero. Eternautas
"Lo primordial es mejorar la información que se transmite"



¿Cómo nació la idea de realizar recorridos históricos y culturales por Buenos Aires?
Con Ricardo Watson y Gabriel Di Meglio nos conocimos cursando los primeros años de la carrera de Historia, en la UBA. A medida que avanzábamos, comenzamos a pensar una salida laboral alternativa, e imaginamos la posibilidad de diseñar recorridos por la ciudad. Lo primero fue evaluar los diferentes lugares, su interés cultural, su historia. Hacia 1999 definimos los cuatro primeros recorridos. Por entonces sólo el gobierno de la Ciudad realizaba algunas caminatas. El resto de las propuestas eran, en su mayoría, las tradicionales de la industria turística (paradigmáticamente el city-tour) o implicaban desplazamientos al interior del país, donde supuestamente tenía lugar el hecho cultural (por ejemplo, Villa María en Córdoba, o la Vendimia en Mendoza). De a poco, fueron surgiendo otras propuestas que hacían hincapie en la cultura o el patrimonio. En general, acompañaban eventos organizados por el gobierno porteño (como Ciudad abierta, o puestas en valor como la de Puerto Madero o el barrio del Abasto). Se pensaban en contexto de evento, y luego quedaban para el público local.

¿Qué público tenían en mente para los recorridos de Eternautas?
Originalmente, la propuesta fue pensada para el extranjero que quisiera conocer la ciudad desde otro punto de vista. Sabíamos que había un público que comenzaba a interesarse por el turismo en las ciudades, aunque aún no estaba instalado el concepto de "turismo cultural", tal como se consolidaría años más tarde. La primera forma de testear que funcionaran fue pararse en la Plaza de Mayo y ofrecer a los turistas un recorrido guiado por la plaza. Al finalizar, pedíamos una colaboración a voluntad.

¿Conocían experiencias similares en otras ciudades de América o Europa?
Los ejemplos venían básicamente de Europa (como las London Walks). En Nueva York, estaban las Big Onion. En América latina, sólo Perú y México, tenían emprendimientos, pero más asociados a la producción de Guías de sitios, en general realizados por investigadores de las universidades locales. No había mucho más...

¿Cuándo y cómo dieron el salto?
La publicación de una nota en el suplemento Vía Libre (Diario La Nación) sobre nuestro recorrido llamado "Buenos Aires al Sur" (por las calles de San Telmo, La Boca y Barracas) cambió la historia... A partir de allí fue un boom de crecimiento. Pero, sobre todo, comenzamos a vislumbrar un nuevo público: los porteños y los extranjeros que vivían en Buenos Aires. A su vez, el interés de los locales nos llevó a rediseñar los recorridos, pensando nuevos tours para quienes conocen la historia y los personajes de la historia y cultura de Buenos Aires.

¿Cómo vivió un emprendimiento joven y dependiente del turismo como Eternautas la crisis de 2001?
Básicamente, hubo que tomar decisiones. Por ejemplo, después de 2001, para bajar costos, decidimos limitar los recorridos en combies y realizar más caminatas. El otro cambio importante fue comprender el nuevo perfil del turista: si antes de 2001 por Buenos Aires pasaban principalmente norteamericanos de clase alta, brasileños y latinoamericanos en tránsito hacia otros destinos (Bariloche, Cataratas, Noroeste Argentino), luego de la crisis, la ciudad resurge en la agenda turística mundial como un destino en sí mismo, desde el punto de vista del propio disfrute urbano, y no meramente de paso. Comienza a crecer un turismo extranjero de clase media, que se queda en la ciudad y consume por igual restaurantes, sitios culturales, espectáculos y museos.

¿En qué se diferencia la propuesta de Eternautas de la oferta tradicional?
Además de la selección de recorridos y contenidos, los guías de Eternautas están formados en letras, arte, economía, arquitectura, ciencias políticas. Así fue como comenzamos a llegar a otros públicos: colegios, empresas, universidades, fundaciones, asistentes a congresos. Otra diferencia fue el hincapie que hicimos en la capacitación de los guías. En relación con el producto, nos interesa seguir el feedback que produce nuestro producto. Los operadores de las agencias nos comentan qué les gustó a los turistas. También recibimos devoluciones por mail, donde nos hacen comentarios, nos piden bibliografía. El público se compromete... de hecho muchos repiten más de una vez un tour.
Otro ejemplo de nuestro posicionamiento es la decisión de brindar el tradicional city tour sólo inglés y no trilingüe (español, portugués e inglés), por dos razones: una, consideramos que es molesto escuchar un mismo relato tres veces, y segundo, porque la cantidad de contenidos que queremos comunicar no es posible si tenemos que relatarla en los tres idiomas.

¿Cómo evolucionó el consumo local del producto? ¿Tuvieron problemas para integrarse en la oferta turística más tradicional?
Todo llevó un tiempo. Sin embargo, pronto unos y otros nos dimos cuenta que antes que competencia, lo que estábamos haciendo era contribuir a agrandar el negocio. De hecho, nosotros encajamos bastante bien con una nueva demanda de las agencias: la de guías con un mayor conocimiento de la ciudad, la historia y la cultura. Por lo demás, cada uno fue consolidando su nicho: mientras la oferta tradicional continuó
capitalizando los grandes contingentes, como los que llegan con los cruceros, o los que privilegian los deportes o las salidas de shoppings, nosotros fuimos encontrando nuestro propio perfil. En lo esencial, todos coincidimos en que lo primordial es mejorar la información que se transmite. De hecho, muchos guías turísticos (los de formación tradicional) comenzaron a concurrir a nuestros cursos para capacitarse y recorridos, sin que ello fuera un problema.
En definitiva, se trata de ver y "vender" a Buenos Aires como un destino cultural para el turista. Los estudiantes extranjeros, por ejemplo, demandan conocer la historia de la cultura local. Son clientes exigentes. Además, necesitan controlar el caos que en un principio les produce la ciudad, hasta que van encontrando sus sitios (como ocurre en la actualidad en Palermo o San Telmo).

¿Cómo definiría el actual momento de Eternautas?
Nuestro mayor desafío hoy pasa por definir cuál será nuestra oferta a futuro, concentrarnos en ello y hacerlo con alta calidad. Muchas veces tenemos que decir que no a pedidos específicos que nos llegan, aunque los encontramos interesantes, porque implican un trabajo de investigación que luego no se sostiene comercialmente. Nuestra propuesta se está consolidando y encontrando su escala lógica de crecimiento. Paralelamente estamos trabajando en otros proyectos como el libro Buenos Aires tiene historia (Aguilar, 2008), y la producción de contenidos para el canal Encuentro.
Además, en tanto empresa de viajes de turismo, integramos la agrupación de Agencias de la Ciudad (Aviabue), y participamos de "Destino Argentina", entidad que tienen como finalidad la promoción del turismo de alta calidad en el extranjero.

Finalmente, ¿por qué "Eternautas"?
En la elección del nombre se conjugaron varias cosas, por un lado, todos éramos fanáticos de la historieta y nos fascinaba el hecho de que las cuestiones políticas plasmadas en sucesos de ciencia ficción tuvieran lugar en Buenos Aires, con sus escenarios urbanos y sus personajes. En nuestro trabajo combinamos todas estas cuestiones (ciudad, sitios, recorridos, cultura, política e historia). Pero sobre todo, por la idea de que viajar implicaba moverse en dos dimensiones, el tiempo y el espacio.


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Entrevista 3: Horacio Raspeño. Ningit
"El perfil de nuestro usuario ideal es un viajero completamente independiente, con fuerte gusto por la cultura."



¿Cómo se gestó Ningit, y la idea de realizar mapas urbanos de Buenos Aires?
Ningit es un emprendimiento imaginado por tres personas: un diseñador gráfico, una diseñadora de comunicación visual y un diseñador industrial. En el año 2000, los tres futuros socios viajamos a Europa a realizar estudios de posgrado en Berlín (en Innovación) y Londres (en Tipografía), donde comenzamos a analizar en profundidad la estructura y estilo de guías turísticas y mapas. De regreso a Buenos Aires, tras la crisis de 2001, comenzamos a diagramar los lineamientos del proyecto de Ningit. Sabíamos que no sería un proceso simple ni inmediato. El primer paso fue encontrar una puerta para entrar al mercado, para lo que fue gravitante la mentalidad de “innovación”. Mientras el 85% de los egresados de la carrera de diseño tendían a elegir la forma de “estudio” como salida laboral, nosotros sabíamos que, al menos paralelamente, comenzaríamos a desarrollar un proyecto editorial de otras características. Nuestra primera idea fue desdoblar el proyecto en dos "unidades de negocio": mapas como producto cerrado para ser vendidos en librerías y mapas abiertos para personalizar y vender a empresas.

¿Qué información debe ofrecer un mapa urbano?
Todo mapa incluye una parte cartográfica y otra de textos. En nuestra propuesta, la cartografía principal es lo que se conoce como el cuarto de la ciudad de explotación turística: es decir, el corredor paralelo al río que va “de cancha a cancha” (de la de Boca Juniors a la de River Plate). Se acompaña con cartografía complementaria: un cuarterón de la ciudad completa, otro pequeño rutero de las cercanías, y tres paseos obligados de la provincia de Buenos Aires (Tigre, San Isidro y La Plata). Finalmente incluimos el esquema de subtes. Con respecto a los textos, proponemos diez sitios imperdibles de Buenos Aires, un calendario de actividades, información útil para el viajero (de acuerdo al público al que va dirigido), y una serie de características distintivas de la ciudad. ¡Y nos damos el gusto de hacer sugerencias sobre el tango, la noche, la gastronomía, las compras, el deporte, los temas porteños clave!

¿Es posible instalar un nuevo producto con una oferta ya consolidada en el mercado?
En la actualidad, hay una editorial líder en cantidad de oferta en el mercado [N del E: De Dios editores]. Es claro que por ahora sólo podemos “competir” en el producto “mapa informativo de Buenos Aires”. Ya que ellos desarrollan muchísimos otros productos. Sin embargo, cuando decidimos arrancar con este emprendimiento creíamos que se podía mejorar la calidad media del mercado. Para ello, hicimos foco en la materialidad del producto (elegimos un papel de un mayor gramaje, diseñamos un plegado con lomo, y optamos por un acabado superficial resistente al agua). Asimismo, nos preocupamos por realizar una cartografía de alto nivel... Analizamos la mejor manera de mostrar la cartografía, y de referenciarla pensando con los ojos del extranjero. Por ejemplo, decidimos ubicar el Norte hacia arriba, aunque en Buenos Aires, por su forma, resulta práctico (y así se lo suele ubicar) lo inverso. Sin embargo, nos pareció poco prudente ignorar una convención con veinte siglos de vida… En síntesis, nuestro objetivo, desde el comienzo fue generar un producto de parámetro internacional, que no tuviera nada que envidiar a un Insidemap, un Lonely Planet; en Brasil, los productos de Cuatro Rodas.

¿Quiénes son los usuarios de sus mapas?
Básicamente realizamos mapas para el turista extranjero. Uno en español, para turistas españoles y latinoamericanos. Y otro en inglés, para el resto del mundo. Pero no todos los latinoamericanos tienen la misma “cultura de uso del mapa”. Por ejemplo, hemos analizado y constatado que, en general, los mexicanos tienden a guiarse más por la tradición oral. Ellos prefieren preguntar, o si están en su país, indicar. Pero no consultan mapas. Si pudiéramos definirlo, diríamos que el perfil de nuestro usuario es un viajero completamente independiente, que prefiere orientarse con un mapa. Además, suele tener un fuerte gusto por la cultura.

¿Por qué este dato cultural?
En principio, porque nosotros mismos nos reconocemos como viajeros con perfil cultural. Por ello no hemos realizado aún mapas ruteros (aunque tal vez algún día avancemos en esa dirección). Creemos que en la actualidad, el turismo cultural tiene más campo desarrollado en el núcleo urbano que en las afueras…. la ciudad ofrece una variedad cada vez mayor de oferta cultural.

¿Hay lugar para la subjetividad en un mapa? ¿Cuál es la Buenos Aires que muestra Ningit?
Definitivamente la hay… es la parte romántica del proyecto... En principio, gran parte de este Infomap de Buenos Aires fue literalmente pensada en cafés notables o históricos, y estos intereses se fueron incluyendo como información en el producto, al igual que las ferias callejeras, los centros culturales, los museos, que tienen un lugar privilegiado en nuestros planos. Estamos convencidos de que Buenos Aires es un destino excelente para quien hace turismo cultural por calidad y cantidad de oferta: espectáculos, teatros, conciertos, cine, festivales, arquitectura (que es gratuita, y está al acceso de todos), cafés... Así como hay cultura en nuestras costumbres: la noche, las gastronomías, la manera en que comemos, la forma en que usamos el espacio público...

¿Cuál es su opinión de la comunicación visual a escala urbana de Buenos Aires?¿Es muy diferente de lo que pudieron observar durante su estadía en Europa?
Si bien no somos especialistas en la escala urbana, yo no creo que Europa haga las cosas bien, y nosotros las hagamos mal. La comunicación allí y aquí obedece a idiosincrasias diferentes. En lo personal, me gusta mucho el modelo nórdico, escandinavo: ambientes muy prolijos, donde una señal se destaca no sólo por su diseño en sí, sino por el contexto limpio, la “no contaminación” que tiene alrededor. Yo me fui a Europa pensando en cómo podía mejorar el "objeto" de la señal, y volví convencido de que esa es una parte mínima de la discusión. La señal puede ser espléndida, pero si arriba y abajo hay señales superpuestas... ¡no se logra ver nada! Sin el contexto, yo no le encuentro sentido ni utilidad a quedarse en el preciosismo de la forma. Creo que es una pérdida de tiempo. Entonces, la pregunta que me suelo formular antes de sentarme a diseñar es ¿tenemos nosotros una cultura que respeta las convenciones colectivas? ¿Somos capaces de consensuar en la vida y en nuestros espacios?

¿Cómo definirías la escala de trabajo del diseño de información?
Nosotros trabajamos productos que se tienen en la mano: mapas, diccionarios, recetarios, guías... En general todas estas piezas tienen un tiempo de uso que supone leerlos. Siguiendo al catalán Joan Costa, frente a disciplinas como la publicidad que necesariamente buscan estímulos para atrapar la percepción, a nosotros nos interesan las piezas de consulta y lenta lectura. Es decir, diseño para la información y no para la percepción. Una gran línea divisoria separa a una especialidad del diseño de la otra.

Volviendo a la ciudad, ¿no observan un mejoramiento de la orientación en la ciudad a partir del desarrollo y uso de las nuevas tecnologías?
En efecto, es así: lo individual está en plena expansión… La tecnología ha dado un paso enorme y es realmente útil y emotivo para quien sabe y puede utilizarla. Sin embargo, tales recursos suponen una accesibilidad material previa (el dispositivo para reproducir los mp3, por ejemplo) y simbólica (la capacidad para poder utilizar esos recursos). Es lo colectivo lo que está en crisis... Una vez más destaco el modelo nórdico: no sólo como un hecho estético, sino porque en él se refleja una cultura en la que todos acceden... Desde ya, no sé si ese modelo es aplicable a nuestra cultura. Nosotros vivimos en una situación de constante emergencia… y de escaso diálogo (como se observa en la imposición de marcas y carteles, que terminan generando un tremendo caos visual a nivel urbano).

Para finalizar, ¿cómo definirías tu vínculo con Buenos Aires?
Buenos Aires... hay días que me parece fantástica. En términos culturales, siempre es fantástica. Pero me ponen de muy mal humor la contaminación, el ruido, la sombra de las torres sobre los espacios verdes... Es una ciudad bellísima, y en ocasiones egoísta. Es ciertamente una relación pasional...


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*Natalia Ginzburg: licenciada en Letras (UBA) y editora de no ficción, guías de turismo y libros ilustrados. Colabora en medios con notas sobre cultura, turismo y debates urbanos contemporáneos.

*Carmen María Ramos de Balcarce: periodista, especialista en gestión cultural y comunicación, directora ejecutiva de la Cátedra Unesco de Turismo Cultural Untref/Aamnba. Directora del Ente Turismo de Buenos Aires.

*Lucas Rentero: profesor de Historia (UBA) y socio junto a Ricardo Watson y Gabriel Di Meglio de Eternautas, empresa dedicada desde 1998 a la realización de paseos con perfil cultural e histórico por la ciudad de Buenos Aires. Eternautas incluye hoy alrededor de veinte tours, todos guiados por profesores universitarios de carreras humanísticas, ciencias sociales o artísticas.

*Horacio Raspeño: diseñador gráfico (UBA) y Master of Arts (London College of Communication). Desde 2004 es socio junto a Mariana Juszkiewicz y Fernando Lizaso de Ningit, emprendimiento dedicado a la producción de piezas cartográficas urbanas.
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