El primer intendente de Buenos Aires, Torcuato de Alvear, quiso para la Ciudad un bulevar como los de París. La Avenida de Mayo, la mayor reforma urbanística de entonces, se inauguró en 1894. Su traza une la Casa Rosada (sede del Poder Ejecutivo nacional) con el Congreso (asiento del Poder Legislativo), y alberga en su recorrido a la histórica Plaza de Mayo, escenario de hechos políticos trascendentales de la Argentina.
La Avenida de Mayo, con sus cafés, billares y restaurantes, es testimonio de la influencia de la inmigración española en la identidad porteña.